No he escrito el capítulo veinte porque soy muy guay y me da pereza, por lo que no sé cuándo volveré. Y..no sé, no hay mucho que decir. Lo de siempre, hope you like it :)
PD: La canción es porque la estoy escuchando ahora. xDDD
Miré a Dougie inquieta, esperando a que fuera él quien empezara la conversación, pero no lo hacía.
Sus ojos miraban la moqueta y sus manos jugaban mientras yo me iba poniendo cada vez más nerviosa. Quería..es más, necesitaba que dijera algo, aunque no me perdonara.
- Bueno.. - susurré.
- Verás Cassie, yo..lo siento, ¿vale? No quería joderte el día de tu cumpleaños ni mucho menos, al revés, quería que disfrutaras por primera vez en mucho tiempo. Pero no sé, cuando vi que le contaste tu problema a Danny..ni si quiera pensé por qué estábamos aquí, simplemente fui un egoísta y pensé en mí.
- Eso no es cierto. - le interrumpí - Tienes todo tu derecho a enfadarte porque fui una idiota y..prometo que no volverá a pasar. Yo..joder Dougie, yo confío en ti ¿vale? Aunque no me creas..
Nos quedamos en un incómodo silencio y miré al techo varias veces evitando las lágrimas. En ese momento me di cuenta del "poder" que tenía Dougie en mí; tenía la capacidad de hacerme llorar y reír como nadie.
- No tienes por qué prometerme nada. De verdad, yo..te entiendo si no quieres contarme las cosas, sé que no es fácil desahogarse con un desconocido.
- Tú hace mucho que dejaste de ser un desconocido. - afirmé muy seria - Eres..eres Doug, no Dougie. Y eres mi amigo, por mucho que ahora estés enfadado conmigo. Y te pediré perdón las veces que sea necesario para que volvamos a estar bien, porque te necesito.
Agaché la mirada avergonzada por todo lo que había dicho y sentí la mano de Dougie sobre la mía.
Me la acarició superficialmente y esbocé una media sonrisa automática. Su piel era tan suave..me transmitía tanta confianza que no podía permitir que siguiéramos enfadados.
- Te perdono. - dijo subiéndome la barbilla - Todo olvidado.
- ¿De verdad? Prometo no defraudarte..
- Prometo no enfadarme tan rápido.. - rió él.
- Entonces..¿como antes?
- Como antes.
Le regalé mi mejor sonrisa y me tiré literalmente encima suyo para darle un fuerte abrazo. Nunca había tenido especial confianza con él en ese sentido, me solía dar vergüenza acercarme mucho o darle abrazos así de efusivos, pero tenía que hacerlo. Tenía que agradecérselo todo de alguna manera.
- Muchas gracias, por todo. - le dije - Tus regalos son increíbles..
- Es que soy un chico listo. - bromeó - ¿Enserio te gustan?
- ¿Eres tonto? La camiseta de Blink sigo pensando que no debería quedármela.
- No se pueden rechazar los regalos, da mala suerte. - inventó - No, enserio..quiero que sea tuya. Le tengo mucho cariño y..bueno, tu hermano me la vio puesta y me contó lo mucho que la querías.
- ¡Desde que la sacaron! Pero claro, edición limitada más nada de suerte..da el resultado de Cassie sin camiseta.
Dougie rió y el silencio volvió a inundar la casa.
Esta vez no era un mal silencio, no me sentía incómoda ni necesitaba sacar un tema de conversación. Me sentía a gusto, había recuperado a Dougie y encima tenía la camiseta de mi grupo favorito.
- Ahora que me has perdonado el cumpleaños vuelve a ser perfecto.
- Bueno..perfecto no lo creo. Los idiotas se han ido pensando que íbamos a tardar una vida en solucionarlo y ahora estamos solos.
- ¿Puedo usar uno de mis vales para solucionarlo? - pregunté riendo.
- Si quieres..
Me dirigí hasta la caja dando saltitos y rebusqué hasta encontrar el color que quería en ese momento: el verde.
Ya que los demás habían desaparecido, tendría que celebrar lo que quedaba de tarde con Dougie; y qué mejor sitio que en un parque.
- ¡Quiero utilizar el verde! - exclamé como una niña pequeña.
- ¿Un parque? ¿No te vale toda la hierba que hay ahí fuera? - rió - No sé dónde hay un parque..pero sí que hay un sitio cerca de aquí que creo que está bien..¿vamos?
Asentí bastante feliz y salimos de casa en camino a ese lugar desconocido.
Esta vez recordé la primera vez que salí con Dougie, esa que fuimos a un parque y me contó todo lo que había pasado en aquella clínica. Ese día me demostró que confiaba en mí y que no quería que me pasase nada malo.
- Oye Dougie - le llamé - que..¿quieres que te cuente..eso?
- Hoy es tu cumpleaños, nada de malos recuerdos. Lo siento nena, otro día será. - dijo encogiéndose de hombros y haciéndome reír.
Andamos un rato más en silencio y llegamos a un sitio enorme.
Al estar en el campo, todo lo que se podía ver era verde, podía respirar el aire puro y escuchar el sonido procedente de los pájaros. Como ya dije una vez, aquellos sitios me maravillaban. Eran tan relajantes..
- Lo más parecido a un parque que conozco.
- Es mucho mejor que un parque. - contesté - No hay niños con pelotas molestando, ni perros ladrándote al oído..y lo más importante, no está sucio.
- Tienes razón. - sonrió - ¡Vamos a sentarnos cerca del agua!
Unos pocos pasos más allá de donde estábamos, había un camino de madera que dejaba ver a la perfección la gran laguna. En esos momentos pensé que estaba en una película, o peor aún, soñando. El cielo estaba completamente azul y el agua era cristalina.
Sin preguntar nada más y como hacía siempre, Dougie me cogió de la mano y tiró de mí hasta llegar el principio del camino de madera, parando para poder apreciar el paisaje que teníamos delante.
- Me quedo aquí. - le medio supliqué.
- ¿Qué dices tonta? ¡Vamos a sentarnos allí, en el principio! Podemos meter los pies en el agua y parecerá que puedes tocar el cielo, ya verás.
- Que no, que no. - repetí - Prefiero apreciar el cielo y el agua desde aquí.
- ¿Te da miedo?
- ¡No! Es sólo que seguro que me mojas entera y no quiero.
Mentí, me daba un pánico terrible.
El agua y yo no éramos muy buenas amigas, y menos en sitios como ese. Una cosa es ir a la playa con las algas, otra es ir a la piscina con los bichos y otra muy diferente es meter los pies y sentarte con todo un..¿mar? o lo que sea frente a ti.
- ¡Te da miedo! - rió él - Venga, porfis..vienes conmigo, no te voy a tirar.
- ¿Pero tú has visto lo grande que es? ¿Qué pasa si sale un bicharraco de ahí abajo? Que no Dougie, que el agua esconde muchas cosas.
- Dios mío. - dijo carcajeándose - Cassie, eres demasiado. ¡No va a salir nada! Venga vamos..
Me dio la mano inspirándome confianza y se la agarré con fuerza.
Poco a poco íbamos pasando la madera y yo cada vez estaba más asustada. Al parecer para él era muy gracioso, pero yo lo estaba pasando realmente mal. Era precioso pero..tampoco hacía falta acercarse, o eso pensaba yo.
- ¿Te sientas o te quedas de pie?
Resoplé siguiéndole y me senté a su lado.
Él ya tenía las vans quitadas y los pies metidos en el agua, pero yo no iba a hacer eso ni aunque me diera dinero. Crucé mis piernas al estilo indio y cogí de nuevo su mano apretándola.
- Me vas a romper la mano.
- Pues te aguantas, no haberme obligado a sentarme. - repliqué.
- ¡No te he obligado, has venido tú!
- ¡No me iba a quedar allí sola!
- Ah, claro..que el bicharraco ese como tú le llamas iba a ir a por ti. - bromeó.
- No tiene gracia, me da miedo de verdad.
- Shhh, deja de tener miedo y mira lo que tenemos delante. - susurró - Es increíble.
Le hice caso, miré hacia delante y me quedé asombrada.
Mi querido amigo rubio tenía razón, estábamos en un lugar envidiable. Era increíble la forma en la que me sentía en esos momentos..el aire, el sonido del agua, el cielo ante nosotros. No tenía ninguna duda de que ese era el mejor cumpleaños de mi vida.
- Gracias.
- Me dices muchas veces la misma palabra, eres una aburrida. - me contestó.
- Thank you? Merci? Erm..grazie? Ya no me sé más..
Dougie empezó a reír provocando que yo le siguiera y sin darme cuenta apoyé mi cabeza en su hombro.
No me apetecía hablar, no era para nada necesario. Nuestras manos seguían enlazadas y mi respiración chocaba contra su cuello mientras yo podía escuchar los latidos de su corazón. Estaba tan relajada que podía quedarme dormida en cualquier momento.
- Te vas a quedar frita. - dijo leyéndome el pensamiento.
- ¡Vaya! Hacía mucho que no me leías la mente..
- Tenía que volver a las costumbres. - sonrió - ¿Quieres que nos vayamos?
- La verdad es que no.
- Pues no se diga más.
Me dio un beso en el pelo y apoyó su cabeza encima de la mía.
En cualquier otra situación y con cualquier otra persona, no habría tardado más de dos segundos en echar a correr y gritar a los cuatro vientos que la gente coge confianzas muy rápido. Pero con él era diferente, todavía no sabía el por qué, pero lo era.
De repente Dougie miró hacia atrás unos segundos y comenzó a gritar emocionado.
- ¡Levanta y mira Cassie! - exclamó señalando hacia a algún lado.
- ¿Qué pasa? No veo nada.
- ¡Allí, allí! - señaló otra vez - ¡Es un uapití!
- ¿Un qué? Se te ha subido la sangre a la cabeza, yo no..
Y a correr.
Ni si quiera pude reaccionar porque como siempre que estaba emocionado, Dougie había tirado de mí y había empezado a correr desesperado. No tenía ni idea de a dónde íbamos y mucho menos sabía qué tipo de bicho era lo que Dougie y yo perseguíamos, pero las risas no me las quitaba nadie.
- ¡Míralo! - dijo observando al animal - ¿A que mola?
- Pues..bueno, no sé. ¿Cómo decías que se llama?
- Uapití, lo mejor es su nombre. - me miró - Molan muchísimo y están en especie de extinción..injusticias de la vida.
Me encogí de hombros y vi cómo él se acercaba muy despacio hacia el animal intentando que éste no huyera. Amaba la faceta de niño pequeño que tenía, le hacía parecer terriblemente adorable.
Una vez consiguió ponerse a su lado, lo acarició muy despacio, y para mi sorpresa, el animal no se movió ni un poquito.
- Creo que le has gustado.. - dije.
- Somos familia, ya sabes. ¿Me sacas una foto?
- ¡Claro!
Cogí la cámara que tenía en mi bolso y le hice una foto con su ua..wa..bueno, con el bicho ese. Dougie se despidió de él diciéndole cosas como 'nos vemos en la cena de Navidad, amigo' y volvió junto a mí con una sonrisa en los labios.
- ¡Me encanta la foto!
- Salís muy bien..los dos. - reí - ¿Te gustan todos los bichos o qué?
- ¿Te dan asco todos los seres vivos o qué?
- Odio que me contestes con otra pregunta. - contesté - Y sí, me dan asco la mayoría.
- ¿Yo también?
- Nah, a ti todavía puedo soportarte.
Ambos sonreímos y nos quedamos mirando directamente a los ojos.
La última vez que había visto su mirada tan sincera y pura fue el día que nos enfadamos por culpa de la asquerosa araña, cuando él me intentaba convencer para ir a tomar un helado estando en mitad de la calle.
- ¿Sabes? - comenzó - Hay un vale que no te he dado en la caja y quiero usarlo ahora.
- ¿Y por qué no me lo has dado?
- No sé, el rojo es mi color favorito y..
- ¡Ya decía yo que faltaba algún color! - le sonreí - Bueno, pues dámelo.
- ¿Me prometes que ponga lo que ponga vamos a usarlo?
- Te lo prometo.
Nota: No soy de poner fotos, pero el lugar donde están sería más o menos algo así. Fotitoh tó cuquih.