domingo, 28 de agosto de 2011

Capítulo diecinueve.

Como ya dije, hoy subía así que..here I am.
No he escrito el capítulo veinte porque soy muy guay y me da pereza, por lo que no sé cuándo volveré. Y..no sé, no hay mucho que decir. Lo de siempre, hope you like it :)
PD: La canción es porque la estoy escuchando ahora. xDDD


Miré a Dougie inquieta, esperando a que fuera él quien empezara la conversación, pero no lo hacía. 
Sus ojos miraban la moqueta y sus manos jugaban mientras yo me iba poniendo cada vez más nerviosa. Quería..es más, necesitaba que dijera algo, aunque no me perdonara.

- Bueno.. - susurré.

- Verás Cassie, yo..lo siento, ¿vale? No quería joderte el día de tu cumpleaños ni mucho menos, al revés, quería que disfrutaras por primera vez en mucho tiempo. Pero no sé, cuando vi que le contaste tu problema a Danny..ni si quiera pensé por qué estábamos aquí, simplemente fui un egoísta y pensé en mí.

- Eso no es cierto. - le interrumpí - Tienes todo tu derecho a enfadarte porque fui una idiota y..prometo que no volverá a pasar. Yo..joder Dougie, yo confío en ti ¿vale? Aunque no me creas..

Nos quedamos en un incómodo silencio y miré al techo varias veces evitando las lágrimas. En ese momento me di cuenta del "poder" que tenía Dougie en mí; tenía la capacidad de hacerme llorar y reír como nadie.

- No tienes por qué prometerme nada. De verdad, yo..te entiendo si no quieres contarme las cosas, sé que no es fácil desahogarse con un desconocido. 

- Tú hace mucho que dejaste de ser un desconocido. - afirmé muy seria - Eres..eres Doug, no Dougie. Y eres mi amigo, por mucho que ahora estés enfadado conmigo. Y te pediré perdón las veces que sea necesario para que volvamos a estar bien, porque te necesito.

Agaché la mirada avergonzada por todo lo que había dicho y sentí la mano de Dougie sobre la mía.
Me la acarició superficialmente y esbocé una media sonrisa automática. Su piel era tan suave..me transmitía tanta confianza que no podía permitir que siguiéramos enfadados.

- Te perdono. - dijo subiéndome la barbilla - Todo olvidado.

- ¿De verdad? Prometo no defraudarte..

- Prometo no enfadarme tan rápido.. - rió él.

- Entonces..¿como antes?

- Como antes. 

Le regalé mi mejor sonrisa y me tiré literalmente encima suyo para darle un fuerte abrazo. Nunca había tenido especial confianza con él en ese sentido, me solía dar vergüenza acercarme mucho o darle abrazos así de efusivos, pero tenía que hacerlo. Tenía que agradecérselo todo de alguna manera.

- Muchas gracias, por todo. - le dije - Tus regalos son increíbles..

- Es que soy un chico listo. - bromeó - ¿Enserio te gustan?

- ¿Eres tonto? La camiseta de Blink sigo pensando que no debería quedármela.

- No se pueden rechazar los regalos, da mala suerte. - inventó - No, enserio..quiero que sea tuya. Le tengo mucho cariño y..bueno, tu hermano me la vio puesta y me contó lo mucho que la querías.

- ¡Desde que la sacaron! Pero claro, edición limitada más nada de suerte..da el resultado de Cassie sin camiseta.

Dougie rió y el silencio volvió a inundar la casa.
Esta vez no era un mal silencio, no me sentía incómoda ni necesitaba sacar un tema de conversación. Me sentía a gusto, había recuperado a Dougie y encima tenía la camiseta de mi grupo favorito. 

- Ahora que me has perdonado el cumpleaños vuelve a ser perfecto. 

- Bueno..perfecto no lo creo. Los idiotas se han ido pensando que íbamos a tardar una vida en solucionarlo y ahora estamos solos. 

- ¿Puedo usar uno de mis vales para solucionarlo? - pregunté riendo.

- Si quieres..

Me dirigí hasta la caja dando saltitos y rebusqué hasta encontrar el color que quería en ese momento: el verde. 
Ya que los demás habían desaparecido, tendría que celebrar lo que quedaba de tarde con Dougie; y qué mejor sitio que en un parque. 

- ¡Quiero utilizar el verde! - exclamé como una niña pequeña.

- ¿Un parque? ¿No te vale toda la hierba que hay ahí fuera? - rió - No sé dónde hay un parque..pero sí que hay un sitio cerca de aquí que creo que está bien..¿vamos?

Asentí bastante feliz y salimos de casa en camino a ese lugar desconocido.
Esta vez recordé la primera vez que salí con Dougie, esa que fuimos a un parque y me contó todo lo que había pasado en aquella clínica. Ese día me demostró que confiaba en mí y que no quería que me pasase nada malo. 

- Oye Dougie - le llamé - que..¿quieres que te cuente..eso?

- Hoy es tu cumpleaños, nada de malos recuerdos. Lo siento nena, otro día será. - dijo encogiéndose de hombros y haciéndome reír.

Andamos un rato más en silencio y llegamos a un sitio enorme.
Al estar en el campo, todo lo que se podía ver era verde, podía respirar el aire puro y escuchar el sonido procedente de los pájaros. Como ya dije una vez, aquellos sitios me maravillaban. Eran tan relajantes..

- Lo más parecido a un parque que conozco. 

- Es mucho mejor que un parque. - contesté - No hay niños con pelotas molestando, ni perros ladrándote al oído..y lo más importante, no está sucio. 

- Tienes razón. - sonrió - ¡Vamos a sentarnos cerca del agua!

Unos pocos pasos más allá de donde estábamos, había un camino de madera que dejaba ver a la perfección la gran laguna. En esos momentos pensé que estaba en una película, o peor aún, soñando. El cielo estaba completamente azul y el agua era cristalina. 

Sin preguntar nada más y como hacía siempre, Dougie me cogió de la mano y tiró de mí hasta llegar el principio del camino de madera, parando para poder apreciar el paisaje que teníamos delante.

- Me quedo aquí. - le medio supliqué.

- ¿Qué dices tonta? ¡Vamos a sentarnos allí, en el principio! Podemos meter los pies en el agua y parecerá que puedes tocar el cielo, ya verás.

- Que no, que no. - repetí - Prefiero apreciar el cielo y el agua desde aquí.

- ¿Te da miedo?

- ¡No! Es sólo que seguro que me mojas entera y no quiero.

Mentí, me daba un pánico terrible.
El agua y yo no éramos muy buenas amigas, y menos en sitios como ese. Una cosa es ir a la playa con las algas, otra es ir a la piscina con los bichos y otra muy diferente es meter los pies y sentarte con todo un..¿mar? o lo que sea frente a ti. 

- ¡Te da miedo! - rió él - Venga, porfis..vienes conmigo, no te voy a tirar.

- ¿Pero tú has visto lo grande que es? ¿Qué pasa si sale un bicharraco de ahí abajo? Que no Dougie, que el agua esconde muchas cosas.

- Dios mío. - dijo carcajeándose - Cassie, eres demasiado. ¡No va a salir nada! Venga vamos..

Me dio la mano inspirándome confianza y se la agarré con fuerza.
Poco a poco íbamos pasando la madera y yo cada vez estaba más asustada. Al parecer para él era muy gracioso, pero yo lo estaba pasando realmente mal. Era precioso pero..tampoco hacía falta acercarse, o eso pensaba yo.

- ¿Te sientas o te quedas de pie? 

Resoplé siguiéndole y me senté a su lado.
Él ya tenía las vans quitadas y los pies metidos en el agua, pero yo no iba a hacer eso ni aunque me diera dinero. Crucé mis piernas al estilo indio y cogí de nuevo su mano apretándola.

- Me vas a romper la mano. 

- Pues te aguantas, no haberme obligado a sentarme. - repliqué.

- ¡No te he obligado, has venido tú!

- ¡No me iba a quedar allí sola! 

- Ah, claro..que el bicharraco ese como tú le llamas iba a ir a por ti. - bromeó.

- No tiene gracia, me da miedo de verdad.

- Shhh, deja de tener miedo y mira lo que tenemos delante. - susurró - Es increíble.

Le hice caso, miré hacia delante y me quedé asombrada.
Mi querido amigo rubio tenía razón, estábamos en un lugar envidiable. Era increíble la forma en la que me sentía en esos momentos..el aire, el sonido del agua, el cielo ante nosotros. No tenía ninguna duda de que ese era el mejor cumpleaños de mi vida.

- Gracias.

- Me dices muchas veces la misma palabra, eres una aburrida. - me contestó.

- Thank you? Merci? Erm..grazie? Ya no me sé más..

Dougie empezó a reír provocando que yo le siguiera y sin darme cuenta apoyé mi cabeza en su hombro. 
No me apetecía hablar, no era para nada necesario. Nuestras manos seguían enlazadas y mi respiración chocaba contra su cuello mientras yo podía escuchar los latidos de su corazón. Estaba tan relajada que podía quedarme dormida en cualquier momento.

- Te vas a quedar frita. - dijo leyéndome el pensamiento.

- ¡Vaya! Hacía mucho que no me leías la mente..

- Tenía que volver a las costumbres. - sonrió - ¿Quieres que nos vayamos?

- La verdad es que no.

- Pues no se diga más.

Me dio un beso en el pelo y apoyó su cabeza encima de la mía.
En cualquier otra situación y con cualquier otra persona, no habría tardado más de dos segundos en echar a correr y gritar a los cuatro vientos que la gente coge confianzas muy rápido. Pero con él era diferente, todavía no sabía el por qué, pero lo era.
De repente Dougie miró hacia atrás unos segundos y comenzó a gritar emocionado.

- ¡Levanta y mira Cassie! - exclamó señalando hacia a algún lado.

- ¿Qué pasa? No veo nada.

- ¡Allí, allí! - señaló otra vez - ¡Es un uapití! 

- ¿Un qué? Se te ha subido la sangre a la cabeza, yo no..

Y a correr.
Ni si quiera pude reaccionar porque como siempre que estaba emocionado, Dougie había tirado de mí y había empezado a correr desesperado. No tenía ni idea de a dónde íbamos y mucho menos sabía qué tipo de bicho era lo que Dougie y yo perseguíamos, pero las risas no me las quitaba nadie.

- ¡Míralo! - dijo observando al animal - ¿A que mola?

- Pues..bueno, no sé. ¿Cómo decías que se llama?

- Uapití, lo mejor es su nombre. - me miró - Molan muchísimo y están en especie de extinción..injusticias de la vida.

Me encogí de hombros y vi cómo él se acercaba muy despacio hacia el animal intentando que éste no huyera. Amaba la faceta de niño pequeño que tenía, le hacía parecer terriblemente adorable.
Una vez consiguió ponerse a su lado, lo acarició muy despacio, y para mi sorpresa, el animal no se movió ni un poquito.

- Creo que le has gustado.. - dije.

- Somos familia, ya sabes. ¿Me sacas una foto?

- ¡Claro!

Cogí la cámara que tenía en mi bolso y le hice una foto con su ua..wa..bueno, con el bicho ese. Dougie se despidió de él diciéndole cosas como 'nos vemos en la cena de Navidad, amigo' y volvió junto a mí con una sonrisa en los labios.

- ¡Me encanta la foto! 

- Salís muy bien..los dos. - reí - ¿Te gustan todos los bichos o qué?

- ¿Te dan asco todos los seres vivos o qué? 

- Odio que me contestes con otra pregunta. - contesté - Y sí, me dan asco la mayoría.

- ¿Yo también?

- Nah, a ti todavía puedo soportarte.

Ambos sonreímos y nos quedamos mirando directamente a los ojos.
La última vez que había visto su mirada tan sincera y pura fue el día que nos enfadamos por culpa de la asquerosa araña, cuando él me intentaba convencer para ir a tomar un helado estando en mitad de la calle.

- ¿Sabes? - comenzó - Hay un vale que no te he dado en la caja y quiero usarlo ahora.

- ¿Y por qué no me lo has dado? 

- No sé, el rojo es mi color favorito y..

- ¡Ya decía yo que faltaba algún color! - le sonreí - Bueno, pues dámelo.

- ¿Me prometes que ponga lo que ponga vamos a usarlo? 

- Te lo prometo. 

Nota: No soy de poner fotos, pero el lugar donde están sería más o menos algo así. Fotitoh tó cuquih.

jueves, 25 de agosto de 2011

Capítulo dieciocho.

Eh eh, estoy aquí de nuevo.
¿Por qué tan pronto? La consecuencia de que me comentéis (sube la inspiración y escribo) y de que tengo un capítulo más escrito y el veinte estará pronto en marcha. Nada que decir, espero que os guste y esas cosas :3



Me desperté con mucho calor y algo aprisionándome: el brazo de Danny.
Ninguno de los dos nos habíamos movido desde anoche, y aunque por una parte estaba cómoda, por otra tenía ganas de levantarme y gritarle lo mucho que odiaba que me pasaran el brazo por encima al dormir.
Decidí levantarme sin hacer mucho ruido, intentando que el pecoso no se despertara. No lo conseguí.

- ¡Buenos días y feliz cumpleaños! - lo miré extrañada - ¿Qué? Te recuerdo que sigue siéndolo..

- Ya, pero..

- ¡Pero nada! ¡Además, hoy verás los regalos!

Sonreí como hacía mucho tiempo que no sonreía.
Me sentía mal por la pelea con Dougie, necesitaba que me perdonara para que el cumpleaños perfecto se hiciera realidad..pero las palabras de Danny me habían animado. ¿Regalos? A saber qué me habían comprado.

- Bueno qué, ¿bajamos?

- ¡Claro! Y..gracias otra vez.

- Oye Danny que venía a pedirte perd.. - dijo alguien abriendo la puerta.

Y cómo no, mi suerte acompañándome.
Dougie se quedó parado sin soltar el pomo de la puerta, alternando su mirada entre Danny y yo. Nos miraba con una mezcla de asombro, sorpresa y decepción que yo no supe asimilar.

- ¿Ha-ha-habéis dormido juntos? - preguntó y me señaló - ¿Tú no dormías con Tom?

- Ssssí, pero..ayer..después de que tú y yo habláramos p-p-pues..

- Vino aquí a hablar conmigo y para que no despertara a Tom le dije que se quedara. - explicó Danny.

- Ah, cierto. No recordaba que sois muy amiguitos.

- Mira Dougie..no me pienso pelear contigo ¿vale? - contestó Danny tranquilo - Hoy es el cumpleaños de Cassie y no pienso arruinarlo yo también.

- ¿Estás insinuando que yo se lo arruino?

La habitación se quedó en silencio y a mí me entraron ganas de llorar.
No quería que ellos dos se pelearan, no quería causar más problemas entre amigos de toda la vida. Me bastaba con un 'felicidades' en casa..toda esta sorpresa me empezaba a parecer un gran error.

- ¿Te lo arruino? - preguntó ahora mirándome a mí.

- Yo..yo..

- ¡Pues claro que lo haces! Ella te quiere Dougie, te considera un amigo muy importante y vas tú y la desprecias el día de su cumpleaños. ¡Y ahora la presionas! Claro que lo arruinas..y no te das cuenta. Si venías para algo, dímelo y vete.

- Y-y-yo sólo venía a pedirte perdón a ti por cómo me comporté ayer..

- Disculpas aceptadas. - dijo Danny - ¿Y a ella no le dices nada?

- Pu-pu-pues..¿podemos hablar?

Quería asentir, decirle que habláramos todo el tiempo del mundo si hacía falta pero que por favor me perdonara y volviéramos a ser amigos; pero no lo hice. Negué con la cabeza agachada, sin mirarle a los ojos.

- Habláis luego, es hora de abrir los regalos. - me ayudó Danny.

Bajamos los tres en silencio, y durante el pequeño trayecto de la habitación a la cocina pude apreciar un olor bastante apetecible.
Entré en la cocina mientras los otros dos se iban al salón y vi a Harry y a Tom llenos de harina. Al parecer estaban haciendo una tarta..o intentándolo.

- ¡Feliz cumpleaños mejor amiga! - gritó Tom abrazándome.

- ¿Mejor amiga?

- Claro, ¿acaso no lo eres? - me encogí de hombros - ¡Pues claro que lo eres!

- Bueno bueno, basta de amor. - interrumpió Harry - Felicidades Cassie.

Les agradecí a los dos con un abrazo y me explicaron que llevaban desde muy temprano haciéndome la tarta. Al parecer Harry sintió el deseo de probarla antes que los demás y terminó comiéndosela entera, por eso habían tenido que hacer otra.
Aunque el día anterior ya lo habían hecho, dijeron que las cosas no habían salido del todo bien, por lo que había que repetirlo; y esta vez, sin olvidarme del deseo.

- ¡No fue mi culpa! Quería ver si estaba buena para que no te envenenaras..

- Ya, y por eso te la comiste entera ¿no? - bromeé.

- Sí, porque la tarta decía 'Eh Harry..estoy riiiiiiiiiiiica, ven y cómeme'. Y claro..

Empecé a reír de forma exagerada mientras Harry se encogía de hombros como si su explicación fuera totalmente cierta y coherente.
Estuve todo el tiempo con ellos ayudándole, y una vez la terminamos, me obligaron a salir y esperar en el salón con el resto.

- ¿Cuánto falta? - preguntó mi hermano hambriento.

- Ya está hecha, supongo que..

Antes de que pudiera terminar, Harry apagó las luces y Tom salió de la cocina con la tarta en la mano iluminada por dos velas.
Sonreí mientras Danny pasaba el brazo por mis hombros, Dougie y Jack miraban la tarta, Harry aplaudía a su ritmo y Tom me cantaba con su peculiar e increíble voz.

- Mu-mu-muchas gracias chicos.

- ¡Vamos, pide el deseo, corre! - exclamó Tom impaciente.

Pensé varios segundos, cerré los ojos con fuerza y pedí el deseo mientras todos aplaudían animados. Bueno, casi todos.
Jack empezó a partir la tarta con ansia, dándole un gran trozo a Harry y echándose otro gran trozo para él.

- A los demás que nos jodan, ¿eh? - dijo Danny.

- ¡Perdón, perdón!

Mi hermano volvió a coger el cuchillo y esta vez cortó un trozo para cada uno, incluída yo, que obviamente, no tenía mucha hambre. Me lo comí a desgana ante la atenta mirada de Danny y empezó el momento de los regalos.

- Primero el mío, que para algo soy tu hermano.

Asentí cogiendo la bolsa que me había dado y la abrí bastante curiosa.
Mi hermano odiaba regalar cosas, eso de gastarse el dinero en los demás nunca había sido de su agrado, porque según él 'para invitar sí, pero hacer regalos es estúpido'. Sin sentido. Miré intrigada el contenido de la bolsa y saqué tres camisetas y unos pantalones. No era un regalo muy original pero..viniendo de su parte, era más que genial.

- ¡Muchas gracias! - exclamé abrazándolo.

- ¡Ahora yo, ahora yo! - dijo Don hoyuelo emocionado - Espero que te guste.

Cogí la pequeña caja y al abrirla, mis ojos brillaron de forma automática.
Tom me había regalado una bola de cristal de esas en las que cae nieve artificial. ¿Lo mejor? Que dentro de esa bola no había figuritas cualquiera, éramos él y yo..no sabía cómo lo había hecho, pero me pareció increíble.

- Dios..es..¡es perfecto! - me tiré a su cuello - ¡Gracias, gracias, gracias!

- Bueno..ahora el nuestro. - dijo Danny - Harry y yo lo hemos comprado juntos.

Sonreí mirándolos a los dos y cogí la caja que me dieron.
Tenía un tamaño considerable, y el hecho de que ellos dos me regalaran algo me parecía demasiado. Antes de ser mi cumpleaños me llevaba mal con Danny, y con Harry nunca había hablado lo suficiente..que se preocuparan por regalarme algo demostraba que eran buenas personas.

- ¡Venga ábrelo! - me dijo Harry nervioso.

Quité la tapa de la caja y abrí mis ojos de forma desmesurada.
Había discos, discos y más discos. Vamos, el paraíso para cualquier chica de mi edad que apreciara como yo la música. Green Day, Simple Plan, The Beatles, All Time Low, Sum 41, My Chemical Romance..nunca había visto tantos discos buenos en mis manos.

- ¡Sois increíbles! - exclamé - Dios mío..hay muchos..

- Creo que hay de todos los que te gustan. Menos de Blink claro, que sabemos que los tienes todos.

Sonreí agradecida y toqueteé varias veces los discos, como si no fueran de verdad.
Una parte de mí estaba apreciando esos maravillosos regalos, otra, estaba deseando que alguien dijera algo para hacer, porque no quería que otra situación incómoda apareciera. Tenía claro que Dougie no me iba a dar mi regalo, y no se lo reprochaba.

- No..¿no quieres el mío? - me preguntó.

- Cla-claro, pensaba que no..

Todos nos quedamos en silencio mientras Dougie me daba una caja más grande que la de Harry y Danny. Eso fue otro punto más para sentirme culpable por todo lo que estaba pasando. Se portaba tan bien conmigo..

Abrí el regalo encontrándome dos camisetas tapando el resto de cosas, las cogí para verlas y pensé que me moría allí en medio.

- No me lo puedo creer. - dije - Jack, mira ésto.

Le enseñé la camiseta a mi hermano y él sonrió de oreja a oreja.
Era una camiseta de Blink 182, pero no una cualquiera. Llevaba años queriéndola, pero eran de edición limitada y no tardaron mucho en agotarse. Me llevé más de seis meses recordándole a mi hermano que no la había conseguido.

- ¿Có-có-cómo? - tartamudeé - Quiero decir..¡eran limitadas!

- No jodas..¿esa es tu camiseta Dougie? - preguntó Harry.

- Eh..bueno..sí.

- ¿Es tuya? - pregunté esta vez yo - ¿Me la regalas siendo tuya y sin haber más?

Asintió avergonzado y yo me mordí el labio sin saber qué hacer ni qué decir.
No estaba dispuesta a aceptar un regalo así, sabía que él era mucho más fan que yo y no quería quedarme con una camiseta que no podría volver a conseguir y que encima, era suya.

- No-no puedo aceptarlo. Es tuya, es especial y no..

- Quiero que la tengas, es mi regalo. - contestó sin mirarme.

Resoplé casi en silencio y cogí la otra camiseta.
Por un momento pensé que estaba de broma, que no existía persona en el mundo que hiciera regalos tan bonitos. Era una camiseta simple, de rayas rojas y blancas, pero tenía una frase escrita que me hizo sonreír: "Do you wanna follow me to see the stars?"


Sonreí y me sonrojé bastante al leerla y recordar el día en el que subimos en el London Eye. Sólo llevábamos un mísero día sin hablarnos y lo echaba tanto de menos..

- Es genial.. - susurré con la cabeza agachada.

- ¿Sabéis? - preguntó Danny - Yo creo que es el momento de que nos vayamos y habléis.

Nadie dijo nada, probablemente porque antes de que pudiera abrir la boca, todos estaban fuera de la casa.
Yo seguía con la caja de Dougie abierta, sabía que había más regalos pero no estaba segura de querer verlos. Me hacía feliz, sí, pero también me hacía ver lo mal que me había comportado con él.

- Hay más.. - dijo - son tonterías, pero..

Metí la mano en la caja y vi millones de papeles.
Eran como una especie de tarjetitas de colores en las que había algo escrito. Cogí una naranja y leí: Vale para un abrazo. Sonreí esta vez cogiendo una verde y volví a leer: Vale para una tarde de parque. Y así sucesivamente con todos los colores.

- Wow..yo..no sé qué decir.

- Es sólo un estúpido regalo.

- No es estúpido, para nada..es impresionante. - admití - Muchas gracias Doug..Dougie.

- De nada. ¿Podemos hablar ahora?

Volví a meter cada cosa en su sitio y nos sentamos en el sofá a bastante distancia el uno del otro.
La verdad es que tenía mucho miedo a que me volviera a despreciar, pero por otra parte estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para demostrarle que me importaba y que quería estar con él como antes, que su regalo había significado muchísimo y que necesitaba un amigo como él para sonreír.

lunes, 22 de agosto de 2011

Capítulo diecisiete.

Here I am again.
No tengo nada que decir, estoy muerta de sueño hoy por lo que..espero que os guste. Aviso de que es una mierda gorda, pero presiento que el siguiente (aún no escrito) será mejor :3
PD: La canción no tiene nada que ver, está escogida por mi aleatorio. xDDDD


Me quedé mirando al suelo, intentando encontrar una forma para que Dougie me perdonara, para que las cosas no se fueran a la mierda. Pero no había nada que hacer; conocía a Dougie y sabía que el hecho de no confíar en él le había hecho mucho daño.

Bajé las escaleras y ahí estaban todos, sentados en el sofá en silencio.
El color que tenían los globos al principio pareció haberse desgastado, la alegría había desaparecido y la situación tenía pinta de todo menos de cumpleaños. 

- Chi-chicos.. - dije - creo que me voy a casa..

- Qué dices, son más de las doce de la noche. - contestó mi hermano - Si hemos alquilado esta casa es para pasar aquí todo el finde..

- Vamos Cassie, no seas boba. - dijo Tom acercándose - Todo saldrá bien.

Todo saldrá bien.
Me habían dicho tantas veces esas tres palabras que para mí ya no tenían ningún sentido. Era mentira, las cosas nunca salían bien si yo estaba de por medio.
Asentí no muy convencida, me senté sola en un pequeño sillón que había al lado del que estaban ellos y miré a Dougie. Tenía la mirada clavada en la alfombra, como el día en el que lo conocí. Me porté tan mal ese día..

- Creo que..deberíamos ir a dormir. - comentó Tom acabando con el silencio.

- Sí..yo creo lo mismo. Nosotros ya tenemos las habitaciones cogidas. Cassie, tú..mierda.

- ¿Qué pasa? - pregunté.

Harry empezó a propinar insultos al aire mientras mi hermano y Tom maldecían por lo bajo. Al parecer pasaba algo conmigo y con las habitaciones, y me apostaba lo que fuera a que no era nada bueno.

- Eh..verás..cuando se nos ocurrió toda esta idea..no pudimos encontrar una casa con cinco habitaciones..y ésta tiene cuatro. - explicó Tom - Se supone que dormirías con Dougie..

- Aunque está muy claro que no será así. - dijo el aludido mirándome.

- Dougie..prometiste..es más, nos pediste que..

- No, no sigas por ahí. Si hace falta duermo en el sofá, pero no con ella.

Quería hablar, pronunciar las dos palabras que había dicho antes arriba y que me perdonara. Pero no podía, tenía un gran nudo en la garganta que ni si quiera me dejaba respirar. Las palabras de Dougie, su desprecio al pensar en dormir conmigo..su actitud me hacía daño.

- Nadie va a dormir en el sofá. - replicó Danny - ¿Quieres dormir conmigo? No me importa..

- Eh..yo..

- ¿Quieres dormir conmigo? No me importa..ña ña ña. - repitió Dougie - Cuánta confianza habéis cogido, ¿no? 

- Cállate y no me toques los cojones. 

- ¿Tienes? 

- ¡Ni se os ocurra pelearos ahora! - exclamó Tom - Cass, no te preocupes..te vienes conmigo y ya está.

- Pero..

- No quiero réplicas, no me vas a molestar.

Me regaló una de sus sonrisas y no tuve más remedio que devolvérsela.
No podía negarme a dormir con mi mejor amigo, lo cierto es que esa noche iba a necesitar el calor de alguien a mi lado, y sobre todo, un hombro en el que llorar.

- Problema solucionado. ¿Nos vamos? 

Asentí levántandome de forma pesada y le di un beso en la mejilla a cada uno seguido de un 'buenas noches'. A todos menos a Dougie, claro; que ni si quiera se limitó a mirarme.
Una vez en la habitación de Tom, me metí en el baño, me puse mi pijama y salí con ganas de tirarme en la cama y no volver a despertarme jamás. Aunque claro, tenía un inconveniente: el señor hoyuelo estaba ocupando todo el espacio.

- Eh..Tom..¿dónde pretendes que duerma? 

- Ahí. - dijo señalando la esquina con una sonrisa.

- ¿Sabes? Creo que prefiero el sofá. 

- Anda enana, échate aquí. - contestó apartándose.

Me metí a su lado mirando al techo, pensando en todas las palabras de Dougie, en la canción, en mi problema..pensando en todo lo que había pasado ese día. Comenzó siendo el cumpleaños más bonito en mucho tiempo, y había acabado tan..mal, desastroso. 

- Deja de pensar un rato, te digo yo que no es bueno. 

- Pero Tom..

- Enserio, no te merece la pena. - me interrumpió - Terminará entrando en razón..

Decidí hacerle caso, me apoyé en su pecho mientras sentía sus manos haciéndome cosquillas en el pelo y poco a poco me fui quedando dormida.
No sabría decir cuánto tiempo había pasado cuando me desperté, pero estaba segura de que no mucho, porque Tom seguí a mi lado profundamente dormido. Miré el reloj de la mesita y eran las cuatro de la mañana, por lo que había "dormido" dos horas como mucho.

Bajé a la cocina, me eché un vaso de agua y me senté en uno de los pequeños taburetes que había. 
Quería echarle cuenta a Tom, ignorarlo todo y descansar. Pero no podía, no con Dougie así..la había cagado, pero en cierto modo pensaba que no era para tanto.

- ¿Qué haces despierta? - preguntó, y pude distinguir su voz.

- ¿Do-dougie?

- Así me llamo. Repito, ¿qué haces despierta?

Me quedé varios segundos en silencio.
No entendía por qué me hablaba como si no hubiera pasado nada..¿se le había pasado el cabreo o yo estaba soñando? Pasó por mi lado cogiendo otro vaso de agua y se sentó en el taburete contínuo al mío.

- No podía dormir. - contesté al fin.

- Ya somos dos.

- Doug, yo..

- No me llamo Doug, me llamo Dougie. 

Vale, estaba más que claro que seguía enfadado. 
Ni si quiera me dejaba llamarlo Doug..

- Lo siento. - continué - Lo siento de verdad. Nunca pensé que te fueras a poner así..

- ¿Así cómo? ¿Como los niños pequeños?

- Doug - rectifiqué rápido - Dougie, no me refiero a eso..¡no tenía planeado contárselo a Danny!

- Pero lo hiciste. Y te vuelvo a decir que no me interesa a quién le cuentas tus cosas.

- ¿Entonces por qué estás así? - pregunté molesta - Si no te interesa, ¿por qué te enfadas conmigo? 

- ¡Porque me siento un gilipollas! ¿No lo entiendes? Yo te confío todo y tú nada..eso no es justo.

Estaba enfadado, y lo peor de todo es que con razón.
Por mucho que no lo hubiera hecho queriendo, como él me acababa de decir, lo había hecho. Y por mucho que lo considerara mi amigo, no le había confiado nada. Le conté lo de mis padres..y ahí se quedó la cosa.

- Puedo contártelo.. - susurré - si quieres.

- Cassie, no me interesa que ahora te sientas culpable y me lo cuentes por pena. Tampoco quiero que te sientas mal al recordarlo..sólo quiero un poco de confianza..

- ¡Confío en ti! Si no lo hiciera no estaría aquí ahora mismo..créeme. - se quedó callado - ¿Piensas perdonarme?

- No tengo nada que perdonar. Párate a pensar las cosas y..no sé, demuéstrame que lo que dices es cierto. Buenas noches.

Y así, sin más, se fue a su habitación, dejándome sola y con la cabeza hecha un lío.
No entendía a qué se refería con eso de "demuéstrame que es cierto". Ni si quiera quería que le contara lo que a Danny..¿cómo iba a hacerle ver que confiaba en él? Desde luego, Dougie me traía de cabeza.
Subí las escaleras arrastrando los pies y vi la luz del cuarto de Danny encendida. Pensé varias veces, y al final decidí que en esos momentos no tenía a nadie mejor con quien hablar.

- ¿Molesto? - dije llamando a la puerta.

- ¿Cassie? No, no, puedes pasar.

Entré tímidamente y me lo encontré sentado en su cama, con las sábanas echas un caos y el pelo revuelto. Si no hubiera sido porque sabía que no había nadie más en esa casa, habría pensado cosas raras.

- ¿Qué te ha pasado? - pregunté señalándole - ¿Noche loca con Harry?

- Qué va, con Dougie. - rió - El enano cuando quiere..

- Ah..

- Mierda, lo siento, no debería de haber dicho su nombre. - se disculpó - ¿Estás mejor?

Negué levemente y golpeó un lado de su cama para que me sentara.
Me puse a su lado y le conté la conversación que acababa de tener en la cocina con Dougie, mientras millones de lágrimas se acumulaban en mis ojos. No quería llorar otra vez delante de Danny, estaba segura de que ya había sido suficiente.

- Maldito rubio..no quiero que llores más por él, ¿vale?

- No es tan fácil.. 

- Lo sé, pero..joder, no puedes estar mal cada vez que a Dougie se le vaya la cabeza. - continuó - Mira, le va a costar porque es un testarudo, pero al final volverá a estar como antes, seguro.

- Ojalá..muchas gracias.

Besé su mejilla casi con vergüenza y él me regaló una enorme sonrisa.
Pensé en lo mucho que me había perdido todos esos años. Danny iba a casa prácticamente todos los días, y yo nunca le había dirigido la palabra; de hecho, mi hermano tampoco me dejaba hacerlo. Después nos conocimos y..odio instantáneo. Y ahora..

- ¿Hola? ¿Hablo con alguien? - preguntó.

- Perdón, estaba pensando. ¿Qué me has dicho?

- Que si te quedas aquí a dormir. - repitió - Y hablamos un poco. Si quieres eh..

- Pu-pu-pues..vale, supongo. No quiero despertar a Tom, y seguro que con mi torpeza tiro algo.

Ambos reímos y Danny se acomodó un poco más, pero aún sin acostarse.
Me puse a su lado apoyada en el respaldo y miré al techo. 
Había aceptado quedarme allí para hablar, pero me sentía bastante incómoda. Ninguno de los dos decía nada y en cierto modo el único tema que teníamos en común era Dougie y 'lo mío', cosas de las que no me apetecía para nada hablar.

- ¿Sabes? Yo también tenía problemas en el colegio. - soltó de repente.

- ¿Tú? ¿Qué tipo de problemas?

- Mírame. - le hice caso - ¿Qué es lo primero que ves?

- ¿Cómo? - pregunté confundida - ¿A ti?

- Muy graciosa..me refiero a que cuando me miras a la cara, ¿qué es lo primero que llama tu atención?

- Pues..tus pecas, tienes muchas.

- Exacto. 

Eso último lo dijo con un tono de decepción que hizo que se me encogiera el corazón. Me quedé mirándolo ansiosa, esperando a que me contara algo o por lo menos me dijera que estaba bien. Aunque me imaginaba por dónde iban los tiros..

- Ese era mi problema. - admitió - Todas estas pecas no sirven nada más que para que la gente se ría de mí.

- Nadie se ríe de ti..

- Puede que ahora no, pero no sabes lo que fue el colegio. Eran horas y horas de contínuo acoso..los chicos parecían no cansarse. 

- ¿Y los profesores no decían nada? - pregunté.

- ¿Acaso decían algo con lo tuyo? - negué - Pues es lo mismo..supongo que hacían como si no vieran nada..

- Por lo que veo fue duro..pero bueno, por lo menos acabó, ¿no?

Danny se encogió de hombros y me dedicó una mueca que no supe entender.
No sabía si con eso quería decir que sí, que toda esa mierda de meterse con él era ya cosa del pasado o que no, que seguían metiéndose con él por tener millones de pecas por todo el cuerpo.

- A mí me gustan. - dije muy bajito.

- ¿Qué?

- Tus pecas. - señalé su cara - Me gustan. 

- Estás loca..son lo más asqueroso que he conocido nunca.

- ¡Venga ya! - exclamé incrédula - Las pecas son una maravilla de la naturaleza. Vale, vale, no me mires así..he exagerado un poco.

- ¿Un poco? 

- Ajá, pero me gustan de verdad. 

Sonreí intentando que él también lo hiciera y por primera vez en mucho tiempo, me sentí completamente realizada. Danny sonrió al segundo de haberlo hecho yo, y eso me pareció algo increíble. Había conseguido que alguien sonriera gracias a mí..

- Gracias. - dijo - Y sí, tengo que darlas.

- De nada. Y..buenas noches, me caigo del sueño.

- Ya somos dos. - sonrió de nuevo - Buenas noches Cassie.

Nos acostamos, nos tapamos un poco con aquellas sábanas revueltas y me puse de lado dándole la espalda. Odiaba dormir cara a cara con una persona, eso de sentir la respiración tan cerca de alguien me ponía nerviosa, y el hecho de que pudieran ver mi cara de 'estoy en el cielo' mientras dormía no me gustaba para nada.

Cuando estaba a punto de caer rendida, sentí cómo Danny se movía, y cinco después su pecoso brazo rodeaba mi cintura. En cierto modo también odiaba ese gesto, me sentía aprisionada..pero preferí no decir nada. Al fin y al cabo, Danny era mi nuevo amigo y yo no tenía ningún problema en ser su apoyo en aquel momento.

- Que descanses. - susurró en mi oído haciendo que poco a poco nos quedáramos dormidos.


martes, 16 de agosto de 2011

Capítulo dieciséis.

¡Que alguien me explique qué hago aquí tan pronto! DDDD:
Buah, no debería de subir, de hecho, debería de borrar ahora mismo ésto y esperar cinco días más para subir capítulo. xDDDD Pero no, no lo voy a hacer.
Antes que nada: gracias por los comentarios, ya sabéis que me hacen mucha ilusión :3 Así que..bichos, ¡comentad! A las que pensáis cosillas sobre Cassie-Danny..os digo lo que a Ana, estáis probablemente equivocados. Y las que habéis pasado cosas como las que escribo aquí..cuando queráis hablar, here I am, os comprendo. 
Btw, soy muy pesada y me enrollo mucho..¡espero que os guste! <3



Salí de la sala ante la atenta mirada de todos y sin que diera tiempo a ninguna pregunta, me fui directa a buscar el baño. Sabía que si Dougie era tan parecido a mí como todos creían, estaría allí.
Subí las escaleras de madera y vi cuatro habitaciones. Fui abriendo una por una, hasta que por fin, encontré cierta resistencia en la última.

- ¡Dougie, ábreme! - grité golpeando la puerta.

- Vete con Danny y cuéntale tus cosas.

- Dougie..no seas niño chico..

- ¿Niño chico? - dijo abriendo enfadado - Perdona Cassie, pero te recuerdo que he estado muchos días a tu lado, apoyándote. Y ahora vas tú y le cuentas tu problema a Danny, que te dijo de todo menos bonita. ¿Enfadarme por eso es de niño chico? ¡No confías en mí!

En cierto modo Dougie tenía razón, yo le había contado algo muy íntimo a la última persona a la que días antes lo haría. Pero..necesitaba desahogarme, Danny me había pedido perdón y empezábamos a ser amigos; ya que lo sabía, ¿qué más daba contárselo con detalles?

- No digo que tu enfado sea infantil, pero sí tu forma de actuar. ¿Puedes escucharme? - asintió - Danny lo sabe todo porque mi hermano se lo ha dicho, yo sólo me he desahogado..

- ¿Y por qué ahora, por qué con él? ¡Es eso lo que no entiendo! Joder, te he llevado a tomar helados, al parque, he compuesto contigo..¡e incluso te conté lo de la clínica! ¿Alguna razón coherente por la que yo te cuente todo y tú no confíes ni un poco en mí?

- No es que no confíe en ti, sabes de sobra que no me gusta exteriorizar mi problema..

- Con Danny bien que lo has exteriorizado. - me interrumpió.

- ¿Estás celoso?

- ¿Qué? Sí, celoso, claro. - contestó - Mira Cassie, me da igual a quién le cuentes tus cosas, para algo son tuyas. Simplemente me gustaría dejar de ser el idiota que te defiende, porque ni si quiera parezco ser un buen amigo tuyo.

Antes de que pudiera darle algún tipo de explicación, salió del baño dejándome completamente sola.
Me senté en el suelo contra la puerta, evitando que ninguno de los chicos viniera a preguntar qué pasaba. Escondí mi cabeza entre las piernas y empecé a llorar.

Sabía que Dougie tenía razón en muchas cosas, él había sido mi único apoyo junto a Tom, e incluso en los días en los que Tom estaba desaparecido, Dougie venía a darme ánimos. Supongo que desde fuera Dougie parecería el amigo perfecto..y para qué negarlo, lo era.

- Si es que soy gilipollas.. - murmuré.

En ese momento, por mucho que intenté evitarlo, sabía de sobra lo que iba a hacer. Después de una semana, volvería a hacerlo. Siempre que me sentía mal conmigo misma lo hacía..y esta vez no iba a ser menos. No había comido, ¿pero acaso eso importaba?

Estaba vomitando con lágrimas cayendo rápidamente por mis mejillas cuando alguien llamo a la puerta.
No quería ver a nadie, no en ese instante. Intenté disimular, que ese 'alguien' pensara que estaba duchándome o algo parecido, pero por lo visto no era tan tonto de no darse cuenta.

- ¡Cassie, ábreme! - gritó Danny - Lo estás haciendo, ¿verdad?

Me limité a seguir llorando.
Ahora él también lo sabía, y volvería a pasar lo mismo de siempre. Estaría preocupado tres, cuatro meses como mucho, haciendo que yo me sintiera querida; y luego, me dejaría de lado al ver lo que soy.

- ¡Venga, abre! ¡Prometo no echarte la bronca! - seguía gritando - Vamos..ni si quiera tenemos que hablar si no quieres..por favor..

Supongo que esas son las dos palabras mágicas que todo el mundo desea escuchar, y por eso, después de haberme lavado la cara, le abrí.
Danny estaba serio, quizás preocupado. Tenía las manos metidas en sus bolsillos y se mordía en labio con fuerza.

- Te vas a hacer daño. - dije muy bajito señalando su labio.

- No sería comparable al que te haces tú.

- Me has dicho que no me ibas a echar la bronca..

- Lo sé, y lo siento. ¿Quieres hablar? - negué secándome las lágrimas - Y..¿un abrazo?

No tuve que decir nada, simplemente me acomodé entre sus brazos. Eso era lo que necesitaba, sentir el calor y el cariño de alguien.
Estuvimos bastante tiempo así, yo intentaba no llorar mientras Danny me acariciaba el pelo repitiendo una y otra vez que todo iba a ir bien, que Dougie entraría en razón. Yo no estaba tan segura, pero si él lo decía..

- Gracias. - dije separándome.

- Creo que te lo debía..¿no? Y venga, vamos abajo, que Tom estará subiéndose por las paredes.

Hice un intento de sonrisa que no funcionó y bajamos, yo con miedo a lo que podía encontrarme.
En el salón, lugar donde teóricamente estábamos celebrando mi cumpleaños, estaban Jack y Tom. Jack miraba a la tele sin ningún interés mientras Tom daba vueltas mientras jugaba con sus manos.

- ¿Ves? - me susurró Danny - Le va a dar algo.

- Tom. - le llamé - Apuesto lo que sea a que estás poniendo nervioso a mi hermano..

- ¡Eres una boba adorable, pero una boba! ¿Por qué me das estos sustos? Pensaba que ibas a hacer algo ahí arriba, ¿sabes lo mal que lo estaba pasando? Ays Cassie, Cassie..y encima el idiota éste no me dejaba subir. ¡Crueldad!

Empecé a reír escandalosamente y pocos segundos después mi hermano y Danny hicieron lo mismo.
Tom era la persona más peculiar del mundo. Se había puesto así cuando ni si quiera había salido de casa..desde luego, era un amigo increíble y lo quería mucho. Sin parar de reír me tiré encima suya, dándole un abrazo de los que no te dejan respirar.

- ¿Se puede saber qué tiene tanta gracia? - preguntó apretándome fuerte contra él - No serás bipolar..¿no?

- Analiza tus palabras y verás la respuesta. ¿Eres consciente de cómo te has puesto? ¡Estaba a metros de ti, idiota!

- Lo sé pero..¡jo, déjame! Me preocupo por ti, sólo eso.

- Y yo te lo agradezco mucho, de verdad.

Me sonrió y por primera vez en mucho tiempo, no me sonrojé.
Él era mi mejor amigo, la persona que necesitaba ahí para tranquilizarme y dejar de pensar en el resto de problemas que rodeaban mi vida. Era un estímulo, una forma de poder seguir adelante..era Tom.

- ¿Sabes? A veces pienso en que deberíamos clonarte..le haríamos un favor al mundo. - comenté ya sentada en el sofá.

- ¿Qué dices? Jack, tu hermana se ha vuelto loca..

- Lo digo en serio. - contesté - Un Tom para cada persona, ¿sabes lo feliz que seríamos todos?

- Como sigas se pone a llorar. - dijo Danny riendo - Y no es broma.

- ¡Otro punto para clonarte!

Tom negó con los ojos brillantes y me dio otro pequeño abrazo.
Era cierto que con él todo se me olvidaba, aunque ver la cara larga de mi hermano no hacía otra cosa que recordarme lo que había sucedido.

- Dougie.. - empecé.

- Está arriba, hablando con Harry. ¿Qué ha pasado?

- Pues..bueno..sé que le habéis contado eso a Danny. - dije - Y quiero que sepáis que aunque ahora no me moleste, me ha cabreado mucho. El caso es que..he terminado contándoselo todo y he llorado al recordarlo. Dougie ha entrado, le he dicho por qué lloraba y..se ha enfadado porque dice que nadie confía en él.

- Este niño es tonto.

- No Jack, no lo es. - contesté segura - No tienes ni idea de lo que me ha ayudado estos días, ni de lo mucho que he sonreído gracias a él. Y voy yo, y se lo pago así.

- No es culpa tuya, tú ni si quiera te habías propuesto contármelo a mí.

En eso Danny tenía razón, yo no quería contárselo, ni a él ni a nadie. Fue la ocasión y..no lo tenía planeado. Aun así, me sentía culpable. No estaba siendo una buena amiga, y me dolía ver que Dougie estaba mal por mi culpa.

- Yo..voy a subir a hablar con él, ¿vale?

Todos asintieron y subí en busca del rubio.
Tenía claro que no estaba en el baño, pero no tenía ni idea de cuál era su habitación. Pegué la oreja a la primera, pero no se escuchaba nada. Entonces fue cuando escuché unos acordes en la habitación de al lado, acordes que me ayudaron a saber que él estaba ahí.

- Venga Doug..baja, estás deseando perdonarla. - escuché decir a Harry.

- ¿Y? ¿Qué más da lo que yo quiera? A ver si lo entiendes Harry..yo confío en ella, la intento ayudar, y sí, me encanta que pasemos tiempo juntos, pero al parecer no es recíproco. Y ahora..¿puedes dejarme solo? - le preguntó Dougie - Por favor, necesito tocar..

No escuché nada más, por lo que supuse que Harry iba a salir y me escondí rápidamente en el cuarto de al lado.
Cuando vi salir a Harry, pensé varias veces en si debía entrar o no. Por una parte quería hablar con él, pedirle perdón..y si hacía falta, contarle lo mismo que le había contado a Danny. Por otra, me daba miedo que se volviera a enfadar y que ya no me hablara nunca más.

Do you ever feel like breaking down? 
Do you ever feel out of place? 
Like somehow you just don’t belong, 
and no one understands you..

Dougie cantaba mientras tocaba acordes sin sentido, pero que quedaban bien.
Decidí quedarme ahí, detrás de la puerta, escuchando esa voz que tanto me había ayudado desde que lo conocí.

Do you ever wanna run away? 
Do you lock yourself in your room? 
With the radio on turned up so loud, 
that no one hears you screaming..

Me sentía terriblemente identificada con la letra, aunque sabía que todo lo que estaba cantando era lo que él sentía en ese momento.

No you don’t know what it’s like, 
when nothing feels all right. 
You don’t know what it’s like to be like me..

Pues claro que lo sabía, lo sabía de sobra.
De repente paró la música y su habitación se quedo en completo silencio. Puede que no fuera el mejor momento, pero aproveché para entrar.

- Sí que sé lo que es ser como tú..

Él pareció no escucharme, o más bien fingió no hacerlo.
Eso me dolió, era exactamente la reacción a la que le tenía miedo. No posó sus ojos en mí ni un segundo..al revés, continuó jugando con las cuerdas de su guitarra e hizo como si nadie hubiera entrado, como si yo fuera un fantasma.

To be hurt, 
to feel lost, 
to be left out in the dark.
To be kicked 
when you’re down, 
to feel like you’ve been pushed around. 
To be on the edge of breaking down, 
when no one’s there to save you. 
No you don’t know what it’s like.. 

Me sorprendió que siguiera cantando conmigo delante, me sorprendió mucho.
Sentí que esa canción me la estaba dedicando, que de alguna manera me estaba echando en cara lo que había hecho..que la parte de 'to be left out in the dark' era expresamente para mí. Y me sentí aún peor cuando levantó su cabeza y me miró directamente a los ojos, frío, con la mirada que me produjo escalofríos el día que lo conocí.

Welcome to my life..

Así acabó, con esa frase que parecía volver a dedicarme.
Sus ojos clavados en los míos, mis manos temblando. Necesitaba hablarle, pedirle perdón todas las veces que hiciera falta..pero no podía, era incapaz de moverme.
Se levantó de su cama dejando la guitarra en el suelo, me volvió a mirar mientras negaba levemente con la cabeza y abrió la puerta para ir a quién sabe dónde.

- Lo siento. - susurré, aunque puede que no me escuchara.

domingo, 14 de agosto de 2011

Capítulo quince.

Wopp wopp!
I'm here again e.e Sí, he vuelto MUY pronto para lo que os tengo acostumbradas pero..no sé. Btw, este capítulo creo que es especial..por lo menos para mí lo es. Lloré escribiéndolo porque soy tonta, so..hope you like it! <3



Lo miré con una mezcla de preocupación y curiosidad, aún esperando una respuesta coherente y él pareció entenderlo. Cogió bastante aire una vez más y comenzó a hablar.

- Verás..es que..estos días, hemos estado Tom, Harry, Jack y yo aquí. Ya sabes, planeando y preparándote ésto. - asentí - Y..Tom y Jack nos lo han contado.

- ¿Os han contado el qué?

- Pues..joder Cassie, lo tuyo.

Tardé varios segundos en comprender sus palabras hasta que lo hice: mi hermano y mi mejor amigo les habían contado mi problema. A Danny, a la persona que me había dicho las cosas claras y me había mirado con tanta repugnancia. Y a Harry, el chico callado con el que nunca había tenido una conversación de más de diez minutos.

- ¿Os han contado lo que me pasa? - grité - ¿Así, sin más? ¡Mi hermano sabe que no se lo cuento a nadie! ¿Y Tom? ¡Pensaba que me comprendía y que era mi mejor amigo!

- Eh, tranquilízate. Me estaban echando la bronca por lo que te dije y salió el tema..nadie quería contarlo, se le escapó a Jack sin querer.

- Ya, sin querer. Perdona que te diga, pero una historia así no se cuenta sin querer. - respondí enfadada.

- Te prometo que no querían contarlo..Jack sólo dijo que tenías un gran problema, no dijo cuál. - siguió al ver mi confusión - Pero tras insistir muchísimo, se decidió a contarlo.

Negué varias veces mientras me frotaba la cara con las manos.
Estaba enfadada, decepcionada y sobre todo, indignada. Tom y Jack, las únicas personas que sabían mi gran problema a parte de mis padres, lo habían contado. Lo habían contado aun sabiendo que yo nunca se lo decía a nadie..

- Sé que no lo entiendes, pero en parte tu hermano necesitaba soltarlo.

- ¿Qué? Déjame reírme. - reí falsamente - No es él quien lo sufre todos los días. Seguro que no te ha contado la de veces que me ha ignorado sabiendo cómo estaba, ¿verdad?

Los recuerdos de esos días vinieron a mi mente y no pude evitar llorar.
Nadie sabía lo que yo había sentido, cómo fue no tener a Sam a mi lado y ver que nadie más iba a ayudarme a superar algo como eso. Nadie sabía lo que era ver a mis padres felices, sin importarles nada de lo que pasaba a mi alrededor. Nadie sabía lo que era llorar delante de mi hermano y que éste ni si quiera me preguntara. Nadie.

- No me lo ha contado, pero..

- ¡Pero nada Danny! No deberías de saber nada y lo sabes todo. - exclamé - Y para colmo te disculpas..¿por qué? Porque ahora te doy pena, y no hay cosa que odie más.

- No te confundas, no me das pena.

- Sí que te la doy, ¿acaso te habrías disculpado si no te hubieran contado nada? 

Se quedó en silencio y agachó la mirada avergonzado. Estaba más que claro que había pedido perdón porque sabía lo que estaba pasando y le daba pena. 
Me levanté del sofá dispuesta a salir y hablar con mi hermano cuando Danny me cogió del brazo, mirándome directamente a los ojos.

- Cassie, por favor. Hablemos..

- ¿De qué, de la pena que te doy?

- No joder, desahógate. - gritó molesto - Dime cómo empezó, por qué..no sé, confía en mí.

- ¿No crees que sería demasiado absurdo hacer eso? Aunque ahora te de pena, en el fondo te doy asco..¿para qué hacer de amigo consejero cuando en realidad me odias?

Por un momento pensé que había sido demasiado dura, pero estaba totalmente segura de mis palabras. 
Danny era un buen chico, sí, pero no conmigo. Sé que intentaba ayudarme, que fuéramos amigos..pero todo eso lo hacía por el sentimiento de culpabilidad que tenía.

- ¡Eres una cabezota! No me das asco, ni te odio. Lo que te dije ese día..joder, todo dios centraba su atención en ti de repente, y yo no entendía por qué. Desde que conozco a tu hermano, no me habías dirigido la palabra ni una vez, y parecías llevarte mejor con el perro de la vecina que conmigo. No lo veía normal y me puse celoso, ¿contenta?

Me sorprendí bastante al escuchar su explicación, no me la esperaba. Que Danny estuviera celoso de mí sería lo último que podría pasar por mi cabeza. 
Le sonreí tímidamente y me soltó el brazo, señalándome el sofá para que nos sentáramos de nuevo. En parte me daba miedo contarle mi historia, nunca antes lo había hecho. Por otra parte, algo en mí decía que podía confiar en él y que necesitaba soltarlo todo.

- ¿De verdad quieres saberlo todo? - pregunté. 

- Desde el principio.

- Está bien.. - suspiré - Todo empezó en el colegio, años antes de conocer a Sam, mi mejor amiga. Llegué nueva y..bueno, supongo que los nuevos nunca son bien acogidos, y menos si son tan raros como yo. Todos mis compañeros se reían de mí diariamente, todos. A ninguno le importaba que me fuera llorando..al revés, eso les ayudaba a continuar al día siguiente.

- Y..¿por qué lo hacían? - me interrumpió.

- Yo nunca entendí por qué eran así de malos conmigo..ellos simplemente decían "porque estás gorda". Sí, aquí donde me ves, yo era toda una bola de grasa. - intenté sonreír - El caso es que..tenía que aguantar diariamente a todos esos niños de mi edad mirándome con asco, riéndose de mí, señalándome..

Tomé un pequeño descanso mientras Danny se acomodaba en el sofá. 
Podía ver en su mirada que estaba incómodo, que la historia era dura y no sabía cómo reaccionar. Volví a coger fuerzas y continué hablando.

- Puedo parar, sé que no estás cómodo. 

- No, no. - dijo rápido - Quiero que sigas.

- Yo..yo sólo tenía seis años, pensaba que todos éramos amigos y me sentía cada vez peor. Los veía a todos metiéndose conmigo y pensaba el por qué, pero no lo encontraba. Al año siguiente conocí a Sam, mi mejor amiga. Ellos seguían comportándose igual, pero con su ayuda pude sonreír mucho más. 

- Eso es genial. - susurró.

- Sí pero..no era suficiente. Los años seguían pasando y las cosas no cambiaban. No sabes lo que es caminar por los pasillos y que la gente te mire descaradamente; algunos susurrando sobre ti, otros gritándote lo gorda que eres. Me metía diariamente en el baño del colegio a llorar, no podía soportarlo. Cuando por fin llegamos a sexto de primaria, pensé que en el instituto todo sería mejor y que nadie más me trataría así, me equivoqué.

- ¿Sigues sufriendo eso? - preguntó preocupado.

- No, o sí..más o menos. Verás..las cosas comenzaron a doblarse, hasta mi familia empezó a recordarme mi peso y eso fue la gota que colmó el vaso. 
Un día estaba en casa, sola..y hubo algo que me impulsó a comer como una loca. ¿Lo que come mi hermano? Pues así. Arrasé con todo lo que pude y en el segundo exacto en el que nada más me entraba, me puse a llorar. - intenté retener las lágrimas - Lloré por ver que tenían razón, que no era más que una gorda..que nunca me podrían querer porque no merecía la pena. Y ahí fue la primera vez que me provoqué el vomito.

Lágrimas traicioneras rodaban por mis mejillas al recordar ese primer momento.
Nunca fui consciente de lo que vendría después, nunca lo pensé. Sólo quería liberarme y quitarme todo el peso de encima, nunca mejor dicho.
Danny me miraba inquieto, deseando que siguiera contándole todo.

- Después de eso todos los días eran lo mismo, pero nadie se daba cuenta. Ni si quiera Sam lo sabía..y su muerte lo empeoró todo. Ella era mi apoyo, era la única persona que sabía cómo hacerme sonreír y me apreciaba..ella lo era todo y cuando me dejó..sentí que el mundo se me caía encima.

- ¿Qué hiciste? - dijo interesado.

- Empecé a provocarme los vómitos más a menudo. No me importaba si había comido o no, sólo quería descargarme. Era como..no sé, una manera de expresar la vergüenza que sentía hacia mí misma, la repugnancia que me daba ser yo. 
Mi familia terminó dándose cuenta y..bueno, los primeros meses dieron todo por mí. Me llevaron a médicos, me vigilaron..pero supongo que todo el mundo tiene su límite de paciencia y el suyo acabó rápido. Dejaron de hablarme; mi hermano me apoyaba cada vez menos y mis padres me consideraban un fantasma. Eso me demostró que los niños que se metían conmigo tenían razón y que yo no valía la pena.

- Eso no es cierto..

- Sí que lo es. - le corté - Y en parte entiendo que me ignoren, pero duele. Desde ahí empecé a dejar de comer y a vomitar el poco líquido que tenía en el cuerpo. Y hasta hoy.

Nos quedamos en silencio unos minutos mientras Danny asimilaba mis palabras.
Yo no podía parar de llorar, nunca había contado mi historia con todo detalle y aún así, me había dejado muchas cosas atrás. 

- ¿Sigues haciéndolo? - preguntó al fin.

- Sí. - admití - Ahora llevo casi una semana sin provocarlo pero..no sé cuánto durará. Es algo que no puedo evitar, y créeme que me gustaría.

- Entonces..el día que entré en el baño..el espejo..

- Siempre lo tapo. Odio ver mi reflejo..mi cara, sobre todo mi cuerpo.. - contesté - Tom me ha dicho muchas veces que no debería taparlo, pero es inevitable.

- Cassie, es una tontería hacer eso..

- Sé que para ti lo es, y probablemente para el resto de la gente. Pero no tienes ni idea de lo que es mirarte y ver que estás vacía y sola. Sentir que si fueras guapa y delgada todo sería mejor; si me pareciera a las chicas de las revistas..

- Esas chicas no existen. Además, eres guapa y delgada..

Sonreí tristemente al ver cómo Danny intentaba darme ánimos. 
Se lo agradecía mucho, pero todo lo que dijera sería estúpido, nada podría convencerme. Llevaba demasiados años luchando con ese problema..

- Sí que existen, y no lo soy. Yo..Danny, admito mi problema. Admito que he sufrido bulimia y a este paso anorexia..pero ¿sabes? No entiendo de qué me sirve si sigo dando el mismo asco. No..no merezco la pena, física ni personalmente. Ni si quiera sé por qué habéis organizado esta fiesta..

- Porque nosotros no pensamos lo mismo. Mira, yo no puedo decirte nada coherente ahora, necesito asimilar todo lo que me has contado porque es muy duro pero..el enano tiene ese mismo concepto de sí mismo, y sé que no vas a cambiar de opinión por mucho que te diga. - asentí - Aún así..quiero que sepas que podemos hablar las veces que quieras, ¿vale?

- Muchas gracias, de verdad. Me he enrollado mucho, y eso que me he saltado muchas cosas..

- Cuéntamelas. - dijo serio.

- ¿Qué?

- Eso, que me cuentes las cosas que te has saltado. - repitió - O sólo algunas, como quieras.

- Un día estaba en el instituto, hará..un año y medio de eso. Se me acercó de repente un compañero bastante guapo y me dejó una nota diciendo que podíamos quedar. Obviamente le respondí que sí y quedamos esa misma tarde.

Resoplé varias veces cogiendo aire mientras me limpiaba las lágrimas.
Tenía muchas "anécdotas" que contar, pero sin duda esa era una de las peores. No creo recordar nada peor en mucho tiempo..

- Me dijo cosas preciosas, cosas que nadie me había dicho nunca. - continué - ¿Sabes? Pensé que por fin le podía haber gustado a alguien y..estaba completamente equivocada. 

- ¿Qué pasó? 

- Me besó, me besó y yo le respondí. Me sentía feliz, completa..sentí que toda la mierda que me rodeaba iba a acabar, pero él..él sólo pretendía reírse de mí. 
Empezó a intensificar los besos y a quitarme la ropa. No preguntes por qué, pero no le paré. Fue el año pasado y..con quince años mis hormonas estaban revolucionadas. - sonrió - Cuando estaba en ropa interior, se levantó y tiró toda mi ropa al contenedor más cercano. Yo no supe cómo reaccionar y entonces él se empezó a reír escandalosamente.

- Hijo de puta..

- Yo empecé a llorar y..bueno, me dijo que no entendía cómo podía ser tan ilusa y pensar que alguien como yo podía gustarle a alguien. Y tenía razón, no sé cómo pude pensarlo..

- Cassie..

Iba a hablar cuando la puerta de la habitación se abrió dejando ver a un Dougie sonriente. Pero su sonrisa se borró al verme con lágrimas en los ojos, y su mirada se fue directa a Danny como si él tuviera la culpa de algo.

- ¿Qué coño le has hecho? - gritó señalando a Danny.

- No me ha hecho nada, sólo hablábamos.

- Estás llorando.

- Ha sido al recordar..simplemente eso. - respondí.

- ¿Al recordar qué?

- Mi problema. Pero ya estoy bien..vamos a comer tarta.

- ¿Se lo has contado? ¿Le has contado a Danny tu problema? - empezó a negar.

- No me lo ha contado, fueron Tom y Jack los que nos lo contaron a Harry y a mí. Ella no ha dicho nada. - aclaró Danny.

- Me gustaría saber por qué siempre soy la última mierda. ¿Tan difícil es confiar en mí?

Antes de que nadie pudiera contestar, salió corriendo de la habitación y pude escuchar un fuerte portazo.
No se había ido de la casa porque era demasiado tarde, pero estaba totalmente segura de que se había enfadado y estaba en el baño menospreciándose como hacía yo siempre.